jueves, 31 de marzo de 2016

Tren de la Fregeneda,


Próxima visita el trazado del Tren de la Fregeneda es el tramo final de la línea férrea que unía Fuente de San Esteban con Barca d’ Alva, en el vecino Portugal, donde seguía tierra adentro para conectar con los ferrocarriles que llegaban a Oporto. El ferrocarril comenzó a construirse oficialmente el 31 de agosto de 1883 con capital de la Sociedad Financiera de París. La compañía constructora dio al acontecimiento una importancia extraordinaria e invitó a los principales periódicos de Madrid. Subido en la cima delmonte Pingallo, el señor Wesolouski,Ingeniero Jefe de la División Española, y elSeñor RolinIngeniero Director de la Compañía, dieron la orden para queexplotaran los barrenos. En escasos minutos se produjeron 1.480 explosiones.


Para cubrir el trayecto desde La Fuente de San Esteban hasta la frontera hubo queconstruir 19 puentes metálicos estilo Eiffel20 túneles, uno de ellos de más de un kilómetro y medio de longitud. En la obrallegaron a trabajar hasta dos mil obreros a al vez. Eran obreros venidos de Portugal,Galicia Extremadura, y no faltaban prófugos y delincuentes perseguidos por la Guardia Civil.
La mala alimentación, las duras condiciones laborales, la inexistencia de alojamientos adecuados y menos aún de hospitales, junto con el calor del verano y la ausencia de medidas sanitarias, provocóbrotes de paludismo y fiebres intestinales que causaron la muerte a muchos trabajadores. Las muertes por accidente también fueron el pan de cada día: durante la construcción del túnel Grande, por ejemplo, en un solo accidente murieron 27 obreros. La mortandad fue tal que hubo que construir un cementerio nuevo.
La línea se inauguró el 8 de diciembre de 1887. Dos trenes, uno de cada país, juntaron sus topes en el puente internacional sobre el río Águeda. En los periódicos de aquellos días se leía: “Este territorio de frontera sueña con salir de la brecha de su aislamiento y traspasar el umbral de la modernidad. (…) Está finalizado el camino que abriga la esperanza que reporte grandes beneficios a dos pueblos hermanos y facilite la prosperidad y el bienestar de las comarcas”.
Y así fue más o menos durante un siglo. El ferrocarril actuó como elemento vertebrador del noroeste de Salamanca, facilitó el intercambio económico y cultural y suavizó en parte, el alejamiento de estas tierras fronterizas de los centros económicos y de poder. Pero el 1 de enero de 1985, debido a su baja rentabilidad económica, se cerró la línea.
El paso del tiempo, y algún que otro acto vandálico, han deteriorado en grado sumo la infraestructura. Los pasillos laterales de los puentes han desaparecido en muchos lugares o están podridos, y también las barandillas; hay desprendimientos de trincheras y la vegetación ha invadido la vía. Los túneles, sin embargo, se mantienen en buen estado.

En el año 2000 el Ministerio de Educación y Cultura declaró a la línea férrea como Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento. Con esta iniciativa, sereconocía esta infraestructura como un elemento de identidad cultural de las comarcas que atraviesa y se pretendía su protección y fomento, pero trece años después el Tren de la Fregeneda sigue su lento proceso de deterioro sin que nadie, ni las administraciones públicas ni Adif, propietaria de la vía y sus instalaciones, haga algo para revivirla y darle uso, bien como tren turístico, bien como sendero cultural, y eso que planes, no faltan.

En la actualidad, y a pesar de un cartel que prohíbe la entrada en la boca del largo túnel cercano a la estación de La Fregeneda (el túnel Grande o de la Carretera), muchos excursionistas se aventuran por la vía.Nunca ha sido mejor utilizado el verbo aventurar, ya que en varios puentes, la madera del piso ha desaparecido completamente o está tan podrida que es muy peligroso caminar por encima. Así que para cruzarlos es necesario hacer un ejercicio de funambulismo por los raíles, algo poco recomendable para aquellos que sufran de vértigo. Según nos contaba un miembro de la asociación Tod@Vía, hay quien llega a montar una línea de vida para atravesarlos asegurados. Hay que tener muy presente, por otra parte, que no hay salidas alternativas de la vía. Una vez que se entra, o se sale por el mismo lugar o se llega al puente internacional sobre el río Águeda, en cuyo caso hay que contar con un vehículo de apoyo, a no ser que uno se sienta con fuerzas para volver a hacer los23 kilómetros que separan las estaciones de La Fregeneda y de Barca d’Alva.
Asociación Tod@Vía

Cartografía: hoja 474- 475-I del IGN. 1:25.000.

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